| Los proyectos oficiales para financiar planes de desarrollo industrial se han convertido en nido de la corrupción y una inagotable fuente de estafa a la nación venezolana. Dentro de esta situación se enmarca lo ocurrido en el Estado Guárico con el complejo agroindustrial CAIGUA, establecido en Altagracia de Orituco, el cual sirvió para materializar una gran estafa a la Nación, siendo representada dicha empresa tomatera por un ciudadano de nombre Salomón García, quien recibió de manos del propio presidente Chávez uno de los primeros créditos que él entregó en un acto celebrado en el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores. Pero ese proyecto de desarrollo que tanto deslumbró al jefe del Estado, por los resultados que él estimaba pudiera dar al país, resultó ser una especie de telaraña para que un grupo se apoderara de esa empresa que inicialmente era privada y se desviara el dinero que pensaban obtener a través de esa persona jurídica. Eso ocurre cuando estaba iniciándose el año 2001, cuando García, ante las dificultades de la empresa, se incorpora a ella como accionista mayoritario. Su hermano José Luis García era el alcalde de turno y el gobernador para ese momento era Eduardo Manuit, estrenándose en el cargo. En diciembre de 2000 Caigua, todavía en manos de sus accionistas fundadores, recibe de la banca privada un crédito para inversión agrícola por un mil ochocientos millones de bolívares, pagadero a plazo de treinta meses, que retorna parcialmente al ente acreedor. Pero en vista de que los conflictos entre algunos accionistas no cesaban y no les permitía desarrollar los proyectos, lo cual los ahorcaba, algunos ratificaron la idea que mantenían desde 1998 de aumentar el capital, que se materializa en diciembre de 2000. Comenzando 2001 la banca privada, en su condición de acreedor asume el valor de las acciones (aumento de capital) por la deuda pendiente y promociona la venta de las mismas, y es aquí cuando aparece el nuevo socio Salomón García Loreto, quien se compromete con el banco al pago total de las acciones a posterori. Los documentos obtenidos demuestran que es a partir de ese momento cuando pasa a ser accionista mayoritario y solicita de forma inmediata un crédito al Estado, el cual le otorgan y con ese dinero, que debía emplearse en el desarrollo del proyecto tomatero (entre otros aspectos al subsidio de los productores que debían proveer de tomate a esa industria), lo que hace es pagar a la banca privada parte de las acciones adquiridas por él. En definitiva paga la mayoría de las acciones con el dinero obtenido del Estado, no precisamente concedido para esos fines. Cancelando dichas acciones y efectuando otros gastos se descapitalizó, lo cual trajo como consecuencia la paralización de la industria y la pérdida de unos cuantos millardos en detrimento del Estado venezolano. ¿Quién paga por todos estos actos de corrupción? Pues la población que no tiene palanca política y que cada día esta más empobrecido. Según varias declaraciones obtenidas por este semanario en Altagracia de Orituco por personas afectadas, señalan que García para poder apoderarse de la empresa dio una serie de pasos que, presuntamente, comenzaron con la emisión de varios cheques sin fondo en la compra de terrenos en la zona, así como la presunta entrega de bienes en garantía a la banca privada que resultaron ser propiedad de otras personas que nada tenían que ver con esas negociaciones. Se comenta en el pueblo que pese a todo ello el citado personaje sigue libre y desde luego efectuando jugosos negocios con funcionarios de alto nivel en el gobierno regional. Lo extraño de todo es que para que se aprobaran esos créditos del Estado, de alto monto (seis millardos de bolívares), los mismos debían estar sujetos a los programas de desarrollo del gobierno regional que debía dar su aprobación previa. Alerta, presidente Chávez, no deje que el enemigo siga cruzando las líneas. Y el enemigo de todo pueblo es la corrupción y los que la apañan. Durante las investigaciones se pudo contactar a uno de los accionistas fundadores, José Luis Parra, quien se refiere a lo que fue el comienzo de la crisis para el complejo agroindustrial tomatero, el cual finalmente pasó en su mayoría accionaria a manos del Estado y luego entregado a cooperativas de la región. José Luis Parra González, ingeniero agrónomo, quien fue presidente de Caigua C.A. desde 1993 hasta diciembre de 2000, dice que la historia completa es muy compleja y larga de contarla por este medio, pero le puedo resumir lo siguiente: El Sr. Salomón García estuvo de presidente de Caigua en forma ilegal, lo que le puedo demostrar con documentos, incluyendo una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que así lo demuestra.Las afirmaciones que se hicieron de haber recibido 30 millones de kilogramos de tomates durante la zafra de 2004 son falsas porque técnicamente es imposible hacerlo con la planta totalmente operativa y mucho menos recibir lo que afirmaban, sobre una cifra superior a 180 millones de kilogramos.Esa simplemente fue la argumentación para convencer al Estado de entregar los fondos que desaparecieron en cosechas supuestamente perdidas.El Sr. Salomón García estaba muy mal económicamente antes de montar la operación de Caigua ( lo que es fácilmente demostrable con las demandas y embargos de que fue objeto antes del año 2000 ).Para apoderarse de Caigua fraudulentamente utilizó la influencia de su hermano José Luis García Loreto, alcalde del Municipio Monagas, desde donde se planeó toda la operación. (Por cierto opositores al gobierno Nacional cuando ocurrió eso).La compra de fincas en el municipio (con el dinero del Estado) es totalmente cierta ya que conozco muy bien la operación de tres de las fincas que son colindantes con la mía, donde se sembró tomate que luego se perdió, con lo cual pretendían justificar lo no devolución del dinero al Estado pero la realidad fue que se vendió al mercado fresco la mayoría.No quiero extenderme pero le adelanto que esa olla de Caigua C.A tiene mucha más sustancia de la que usted cree. Debo alertar que allí Fogade posee varios activos con miles de millones de bolívares y por lo tanto la empresa le pertenece realmente al Estado venezolano actualmente y le puedo probar con documentos irrefutables lo que digo. A mí me correspondió negociar con Fogade el refinanciamiento de la deuda (Banco Latino, Banco Barinas, Arrendadora Latino, Arrendadora Cordillera y Foncrei). El ingreso de Salomón García está precedido por una serie de hechos que le causaron un enorme daño patrimonial en cientos de millones de bolívares a Caigua y a sus accionistas, ya que a partir de los mismos el Complejo Agroindustrial del Guárico cayó en estado de mora con el Banco Canarias de Venezuela y se dejaron de cancelar los compromisos con todos los proveedores, originándose acciones legales de cobro. También hubo despidos de personal gerencial que demandaron a la empresa y ganaron los juicios, lo cual condujo a un gran egreso para CAIGUA. Es allí donde se recurre a la venta del paquete accionario y entra García al Complejo. |
en 20 Enero, 2008 en 5:51 pm
Gracias por esta pagina donde nos esteramos de lo que pasa en Altagracia y el Guarico, eso si no digan mentiras de la gente porque no vamos a creer nada de lo que digan despues.